Cuando decides reformar una vivienda, lo primero en lo que piensas es en los azulejos, la distribución de las habitaciones o el color de las paredes. La instalación eléctrica rara vez aparece en la lista de prioridades. Y sin embargo, es una de las decisiones que más puede afectar al presupuesto final y, sobre todo, a la seguridad de tu hogar.
En Leyva Instalaciones llevamos más de 20 años trabajando en reformas en Granada y provincia. Hemos visto de todo: desde instalaciones de los años 60 que funcionaban por pura inercia hasta reformas recientes mal ejecutadas. Esta guía recoge lo que nos habría gustado que cada cliente supiera antes de empezar.
La edad de la instalación importa, pero no lo es todo
Una instalación de 30 o 40 años no es necesariamente peligrosa, pero sí es probable que no cumpla con la normativa actual ni esté preparada para el consumo eléctrico de hoy. Los electrodomésticos modernos, la climatización, los cargadores de vehículos eléctricos y la domótica exigen mucho más que un piso de los años 80.
Si tu vivienda tiene más de 25 años y nunca se ha actualizado la instalación, merece la pena una revisión completa antes de decidir el alcance de la reforma.
Cableado de aluminio vs. cobre
Muchas viviendas construidas entre los años 60 y 80 tienen cableado de aluminio. El aluminio no es inherentemente peligroso, pero tiene problemas conocidos:
- Se dilata y contrae con los cambios de temperatura, lo que afloja las conexiones con el tiempo.
- Se oxida con mayor facilidad que el cobre, aumentando la resistencia en los puntos de conexión.
- Las conexiones flojas generan calor, lo que puede derivar en un incendio.
Si tu instalación tiene cableado de aluminio, la reforma es el momento ideal para sustituirlo por cobre. Hacerlo después, con las paredes ya terminadas, es mucho más caro y molesto.
El cuadro eléctrico: el cerebro de tu instalación
Abre la tapa del cuadro eléctrico y fíjate en lo que ves. Si encuentras fusibles cerámicos (los cilíndricos de porcelana), tu cuadro necesita una actualización sí o sí. Un cuadro moderno debe tener:
- Interruptor General Automático (IGA) que corta toda la instalación.
- Interruptores diferenciales que protegen contra contactos indirectos y fugas de corriente.
- Pequeños Interruptores Automáticos (PIAs) para cada circuito: iluminación, enchufes, cocina, horno, lavadora, etc.
- Protector contra sobretensiones, especialmente recomendable si tu zona tiene cortes frecuentes.
La toma de tierra
La toma de tierra es el sistema que desvía la corriente al suelo en caso de fallo. Sin una toma de tierra adecuada, los diferenciales no pueden funcionar correctamente y un electrodoméstico defectuoso puede electrocutarte.
En muchos edificios antiguos de Granada, la toma de tierra es deficiente o directamente inexistente. Verifica que la resistencia de tierra no supere los 37 ohmios (lo ideal es menos de 20). Un instalador autorizado puede medirlo en minutos.
Potencia contratada y número de circuitos
Las viviendas antiguas solían tener una potencia contratada de 3,3 kW o 4,4 kW. Para una vivienda moderna con vitrocerámica, aire acondicionado y electrodomésticos estándar, lo habitual es necesitar entre 5,75 kW y 9,2 kW.
Además, el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT) exige un número mínimo de circuitos independientes según el grado de electrificación:
- Electrificación básica (5 circuitos): iluminación, enchufes generales, cocina y horno, lavadora y lavavajillas, baño.
- Electrificación elevada (hasta 12 circuitos): añade climatización, secadora, domótica, recarga de vehículo eléctrico, etc.
Si tu instalación actual tiene solo dos o tres circuitos, una reforma parcial probablemente no sea suficiente.
Protección diferencial: la prueba del botón
Tu cuadro eléctrico debería tener al menos un interruptor diferencial con un botón de test. Púlsalo. Si el diferencial no salta inmediatamente, tienes un problema serio. Ese dispositivo es tu principal protección contra electrocuciones.
La normativa actual recomienda diferenciales de 30 mA de sensibilidad para circuitos domésticos. Si tu diferencial es de 300 mA o no tienes ninguno, es obligatorio actualizarlo.
¿Reforma parcial o instalación nueva completa?
Esta es la pregunta que más nos hacen. La respuesta depende de varios factores:
Puedes optar por una reforma parcial si:
- El cableado es de cobre y está en buen estado.
- El cuadro ya tiene diferenciales y automáticos.
- Solo necesitas añadir puntos de luz o enchufes en zonas concretas.
- La potencia contratada es suficiente para tus necesidades.
Necesitas una instalación nueva completa si:
- El cableado es de aluminio.
- No hay toma de tierra o es deficiente.
- El cuadro tiene fusibles cerámicos.
- La vivienda tiene más de 30 años sin ninguna actualización eléctrica.
- Vas a cambiar la distribución del piso de forma significativa.
En nuestra experiencia, cuando una reforma implica derribar tabiques y rehacer baños o cocinas, casi siempre compensa hacer la instalación eléctrica nueva. El sobrecoste respecto a una reforma parcial es moderado, y te aseguras de cumplir normativa y de tener una instalación que te dure otros 30 años sin problemas.
Un consejo final
Antes de firmar nada con tu empresa de reformas, pide que un instalador eléctrico autorizado revise la instalación existente. Es una visita rápida, tiene un coste mínimo y puede ahorrarte sorpresas desagradables en mitad de la obra, cuando los cambios salen mucho más caros.